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lunes, 7 de noviembre de 2011

EL BOSQUE (Una vivienda para D. Ricardo García Guereta)

Hace algunas semanas recibí algunas entradas en el blog de una bisnieta de D. Ricardo García Guereta, arquitecto de profesión y vecino ilustre de la antigua Ciudad Lineal. El caso no entrañaba mayor misterio, hasta a mi habían llegado con anterioridad peticiones de alguna finca, pero nunca había ocurrido esto. Días después del primer comentario, aparece otra entrada pidiendo datos sobre la misma finca, pero se trataba de otra persona diferente a la anterior. La casualidad y la búsqueda del pasado las había unido en mi blog, y lo más curioso de ello es que ni siquiera se conocen!!! Por todo esto que menos que aunque sea recordar los datos que tenemos sobre esta maravillosa finca ya desaparecida de la Ciudad Lineal.

Los primeros datos aparecen en  octubre de 1902 cuando la C.M.U.  publica en la Revista La Ciudad Lineal los planos y alzados de una nueva construcción en la manzana 75, limitado al norte por la calle trasversal de Francisco Gutiérrez al este por la principal de Arturo Soria, al sur por la de Ángel Gordillo y al oeste por el Arroyo Abroñigal. El terreno, bastante escarpado se encontraba en la zona denominada Atalaya, y tenía una maravillosa perspectiva de la capital y del pueblo de Chamartín de la Rosa.






La vivienda que construyó la C.M.U. en un principio estaba enclavada en un solar de seis lotes y las primeras imágenes que aparecen de ella nos muestran unos terrenos completamente despoblados y que servían de secadero de algún tejar ambulante, que iban aprovechando las tierras de los desmontes para la construcción de las nuevas fincas. El precio de la vivienda fue de 20.000 pesetas.

El bosque visto desde el solar donde se enclavaría Villa Fleta. Obsérvese al fondo la línea de árboles que configuraba la calle principal allá por 1902.

Su primer propietario y para quien fue construida la edificación era don Francisco Gutiérrez, la casa de planta cuadrangular estaba construida con muros de mampostería de piedra de Colmenar Viejo, rematada en esquinas, jambas y dinteles con ladrillo tosco visto con formas de estilo neomudejar. El tejado se realizó a cuatro aguas y se cubrió de teja árabe, creando en su centro un amplio tragaluz en forma de torreón que inundaba de claridad un patio interior órgano vertebrador de toda la vivienda, siguiendo las normas de las viviendas de la antigua Roma. En la parte delantera una amplia terraza con balaustrada de piedra artificial y en la parte posterior un invernadero de madera y cristal desde el que se tenía una inigualable vista de Chamartín de la Rosa. En unos pocos años el erial se convirtió en vergel y la finca fue adquiriendo progresivamente más y  más lotes hasta formar un total de 31 lotes.

Inédita imagen de la finca del señor Francisco Gutierrez cedida por Historias Matritenses.

El bosque a mediados de los años 10 en todo su explendor.

A principios de los años 20 comienza a aparecer en la revista la Ciudad Lineal datos acerca de un nuevo habitante de la parcela, se trataba de don Ricardo García Guereta, un afamado arquitecto licenciado en julio de 1892 y que tras realizar multitud de proyectos de gran relevancia decide trasladarse hasta Ciudad Lineal.
En la finca comienzan a aparecer nuevas construcciones y se reforman las ya existentes, borrando por completo la antigua fisonomía de la casa. Realmente habían pasado más de 20 años desde su construcción y la vivienda de un arquitecto de renombre tenía que estar a su altura. El neomudejar que decoraba la antigua edificación quedo relegado a un segundo plano, sus paredes fueron enfoscadas, se añadieron nuevas dependencias quedando como único vestigio del pasado su torreoncillo que surgía del centro de su tejado.

Excepcional imagen tomada desde uno de los balcones de Villa Fleta desde la que se aprecia con claridad El Bosque ya reformado.
La entrada al reformado hotel conocido como El Bosque allá por los años 20.
Una imagen aérea tomada hacia 1925 de las manzanas 76-75, obsevese la gigantesca parcela que ocupaba la finca.

En esta otra imagen aérea de los años 60 vemos como la finca estaba inundada por varias edificaciones, conservando en su mismo emplazamiento la primitiva vivienda.

Con el trascurso de los años la antigua parcela se fue subdividiendo en otras más pequeñas  siguiendo los preceptos de la C.M.U. Gracias a Historias Matritenses conocemos que en 1952 y 53 aparece en las páginas de ocio del periodico ABC como una nueva sala de fiestas, situada en la finca el Bosque. Por ella pasaron artistas de renombre como se ve en los recortes y devía contar con una pista cubierta y otra exterior al aire libre. Con posterioridad se utillizó como restaurante para celebraciones contando con amplias zonas ajardinadas y que funcionó al menos hasta 1957, tal y como nos apunta Ricardo Marquez.




En 1969 la parcela más grande y donde se encontraba la originaria edificación fue vendida y en su solar se construyó una magnífica urbanización de viviendas de lujo que conservó alguno de los antiguos cedros del Líbano que poblaban la finca. El resto de edificaciones de la parte posterior no fueron adquiridas ya que habían sido expropiadas para construcción de la Avenida de la Paz o M-30.

El que fuera el antiguo nº 130 de Arturo Soria hoy se convertía en 243.
Una imagen de la Ciudad Lineal en los años 70 antes de construirse la M-30 y urbanizarse la calle Principal.
En la actualidad tan solo hay construido parte de lo que fue el inmenso Bosque de la Ciudad Lineal.

Muchísimas gracias a Anatxu y Naty por sus comentarios de los cuales ha surgido este nuevo post, esperando que en un futuro se conozcan y nos ayuden a reconstruir un poquito más la que fue una de las mejores fincas de la Ciudad Lineal, el Bosque de Ricardo García Guereta.

domingo, 16 de octubre de 2011

COMO ERA LA CIUDAD LINEAL DE ARTURO SORIA. (Conferencia participativa))

Tengo que agradecer sinceramente la asistencia y el apoyo prestado por los participantes en la conferencia con  la que pude de una vez por todas quitarme ese miedo tan terrible a hablar en publico. 
Gracias en especial a Antonio Pelaez,  Ricardo Marquez (Historias Matritenses) y José Manuel Seseña por su apoyo y confianza prestada ese día.
Ahora que ya he roto el hielo no descarto en repetirlo. Gracias a  todos.






jueves, 30 de junio de 2011

ESPEJISMOS

Algunas imágenes del pasado contrastadas con otras actuales. Es muy dificil pensar que en esos lugares existió algo parecido.

video

sábado, 4 de junio de 2011

UN PASEO POR UNA CALLE DE LA CIUDAD LINEAL. Realidad o fantasia.

Yo no sé. si fue con los ojos de la imaginación ó con los ojos de la realidad, pero te aseguro, lector querido, que he visto en nuestra «Ciudad Lineal» una calle completamente terminada que llamó poderosamente mi atención por ser la primera que veía Urbanizada en toda su extensión, por lo cuidada que se hallaba; por lo linda, lo limpia, lo alegre y lo artística que era.
En ella no había solares. Mejor dicho, había, si, tres ó cuatro solares aún no urbanizados, pero sus dueños con muy feliz acuerdo los habían cercado y los habían preparado para la urbanización plantando árboles y flores, de manera que más que solares venían á ser jardines que servían de adorno a las casas inmediatas y que á su vez se aprovechaban de ellas para lucirse y resaltar más.
Era una calle transversal que tenía la entrada por la calle principal y que ascendía en suave pendiente hasta terminar en una calle lateral paralela a aquélla. No recuerdo su nombre ni su situación, pero sé que no estaba muy lejos de Chamartin. Desde uno de sus extremos, el más elevado, se gozaba de un hermoso paisaje formado por Madrid á la izquierda, contemplado á vista de pájaro; Chamartín con su lindo pinar, en el centro; y á la derecha algunos pueblos vecinos. En el fondo y á lo lejos completando el cuadro el hermoso é. imponente Guadarrama destacando sus picachos coronados de nieve sobre el azul purísimo del cielo. Hermoso paisaje disfrutado en una deliciosa mañana de primavera tan agradable en nuestro Madrid, cuyos alrededores perderían pronto la mala fama que tienen de áridos, de monótonos y de feos, si todos nos cuidáramos un poco más de hermosearlos y enriquecerlos. 

Un tramo cualquiera de la Ciudad Lineal.
 
La calle que tanto llamó mi atención tenía 20 metros de anchura; estaba plantada con cuatro hileras de árboles, unos de hoja perenne y otros de hoja caduca, predominando entre éstos los castaños de Indias que son tan frondosos y las acacias que tan lindas son cuando estañen flor. Era una calle corta que tendría unos 300 metros de longitud y en la que no habría mas de una docena de fincas construidas, las cuales fueron para mi una sorpresa grande y muy grata, por el gusto delicado con que habían sido edificadas y por la variedad de las mismas, que me hizo creer por algún momento que se trataba de un negocio emprendido por algún capitalista ó por alguna sociedad que hubiera adquirido todos los terrenos de una calle y los hubiera urbanizado confines de explotación industrial, edificando hoteles de distinto precio, de distinto tamaño y de diferente estilo para luego revenderlos ó alquilarlos.
Pero no era así. La urbanización de aquella calle terminada obedecía al acuerdo do todos los propietarios de la misma los cuales se habían comprometido á edificar dentro del plazo de un año, cada uno según sus gustos y sus recursos; unos para vivir ya en la «Ciudad Lineal», otros para pasar en ella temporadas, otros para vender; todos para aumentar el valor de sus terrenos gracias á su propio trabajo y á la cooperación de los demás.
Digo mal; todos no, pues dos ó tres propietarios de lotes allí enclavados, ó por no tener recursos, según decían, ó por egoísmo y apatía, según otros, pensaban, se habían negado á hacer obra ninguna, ni siquiera de cerramiento y plantación de arbolado. Pero los demás, con habilidad y paciencia consiguieron comprar ó permutar aquellos lotes y entonces pudieron llevar adelante sus propósitos de trabajar en continuo para urbanizar por completo aquella calle ¿Quieres acompañarme, lector amigo, á visitarla? Si me acompañas acaso tú también puedas verla á poca imaginación que poseas ó á poca habilidad descriptiva que yo tenga.


 Esta primera finca, entrando á la derecha y que forma esquina con la calle principal, se llama, como ves, Villa Aída, De la propiedad del nombre dan testimonio su fachada, ó mejor dicho, sus fachadas, pues que la casa tiene dos, una á la calle principal y otra á la calle transversal. Las dos muy lindas y las dos del más puro estilo egipcio, copiadas á lo que veo de las hermosas decoraciones que se hacen en nuestro teatro Real, cuando se representa la ópera del inmortal Verdi. Observa qué original, qué apropiada y qué lindísima es esta despejada avenida de 20 metros que desde la calle conduce á la casa, con sus diez esfinges, cinco á cada lado del camino, á semejanza de los que el pueblo egipcio colocaba alo largo de las vías que conducían á sus templos. La fachada principal reproduce el pórtico del templo egipcio del acto 3.° haciendo muy buen efecto las ocho columnas polícromas que en él hay coronadas por capiteles que producen flores de loto y los lindos adornos y rematen en colores muy vivos. La fachada lateral reproduce en parte la fachada principal del templo de Louqsor sencillísima como ves, pero siendo de notar en ella, esos bajo relieves con escenas funerarias. No me negarás que el dueño (según mis noticias gran admirador de Verdi) ha tenido gusto con la construcción de ese hotelito en el que el arquitecto con gran habilidad y sentido estético ha sabido, evitar el principal defecto de la arquitectura egipcia; la pesadez, la falta de esbeltez y elegancia de las construcciones.
El propietario de este hotel es hijo de un rico comerciante de Madrid. Ha viajado mucho, es persona de gustos muy delicados y ha recibido de su padre como regalo de boda esta lindísima Villa Aída, cuyo interior en pisos, en escultura y en pintura recuerda también a la ópera italiana dé la que lleva el nombre. Los que tienen la dicha de poder vivir durante esta época en la «Ciudad Lineal», dicen que es un encanto pasear de noche “a un clair de Iune”  por delante de ese hotel en el que con frecuencia se tocan al piano y se cantan trozos escogidos de Aída. . 

 
Este otro hotelito qué sigue, se llama El hórreo, dándole nombre ese bonito cenador, en forma de hórreo que hay á un lado del jardín, bastante grande y bastante bueno que rodea la casa. Esta es, como verás, sencilla pero grande y muy cómoda. En ella suele pasar algunas temporadas un rico americano asturiano) que de su hermosa tierra ha querido traer el hórreo como pintoresco adorno para esa finca.
Al lado de El hórreo hay uno de esos solares de que antes he hablado, convertido en jardín y en huerta. El  jardín notable por la variedad de sus rosas y la abundancia de sus Violetas y  la  huerta célebre por sus hermosos cerezos y por sus sabrosos albaricoqueros en espaldera. Las rosas del jardín que son muy lindas, palidecen de envidia cuando vienen las hijas del dueño de la finca, que suelen venir casi todas las tardes con algunas amigas á tomar leche, á coger flores y frutas y jugar al lawn-tennis en el espacio reservado para la casa. La finca, con la casa que en ella se edificará en su día, dicen que será la dote de la primera hija que se case. Con dote y sin dote puedo asegurar que cualquiera de esas dos niñas merece la pena de pasar el Rubicán.
Villa Ghimel. Este es el nombre, raro por cierto, de la casa inmediata. Preguntando á un amigo mío con puntas y ribetes de erudito, he sabido que ese nombre significa abundancia, plenitud, y que es el título de una de las partes de un salmo de la Sagrada Escritura. La casa es, como puedes ver, preciosa, de puro estilo gótico con hermosos balcones y ventanales, con una linda crestería alrededor de toda la azotea, y con una hermosa balaustrada que sirve de antepecho á la amplia terraza.
De su fachada principal, lo que más llama la atención es la puerta monumental formada por dos arcos trilobados y dividida en dos partes por un pilar ricamente esculpido. Sobre ella se extienden ojivas concéntricas apoyadas en hacecillos de lindísimas columnas, coronadas por preciosos capiteles y adornadas por ramos de follaje. Sobre el tímpano campea el escudo señorial del dueño de la finca. Esta puerta es una reproducción simplificada de la portada de la Iglesia de San Pablo en Úbeda. Si te fijas un poco, verás que esos dos grandes y magníficos balcones de la fachada principal, que corresponden al salón y al despacho de la casa son copia exacta en dibujo y en proporciones de unas hermosas tribunas qué hay en el interior de la Iglesia de los Jerónimos de Madrid. La crestería que rodea la parte superior de la casa y que parece de piedra es de cemento y está tomada de nuestra riquísima joya del arte gótico, la Catedral de Burgos. 

Portada principal de la iglesia de San Pablo en Úbeda.
              Las ventanas que corresponden al despacho y al comedor y que dan a una de las fachadas laterales, están adornadas con una clase de papel que imitan muy bien y a muy poco precio las vidrieras en colores que se ven en nuestras Catedrales y en algunos palacios antiguos. Pertenece esta casa á un rico tradicionalista de Úbeda y que figuró mucho en la última guerra civil, el cual ha querido rendir culto á lo pasado al hacer su casa, sin disputa una de las más artísticas y de las más hermosas de toda nuestra «Ciudad Lineal». Contemplémosla por última vez y antes de marcharnos fíjate en este cartelón que hay sobre la hermosa y ancha puerta de hierro de la entrada. Al lado del nombre de la flaca tienes unos signos en hebreo que significan “Schalon lach” que quieren decir paz  ti, siendo un saludo para todo el que va a la casa. 
           Los extremos se tocan. Al lado de villa Ghimel, la casa de un católico á macha martillo, tenemos villa Electra, la casa de un republicano furibundo, gran admirador de Galdós en honor al cual y en memoria de su célebre obra dramática ha puesto ese nombre á su hotel. La casa de ladrillo tosco, sin revocar ni pintar, es sencilla y pequeña y no tiene más que un solo piso, pero está hecha de modo que el día en que su dueño quiera gastarse el dinero pueda agregársele fácilmente otro piso. A pesar de sus ideas tan exaltadas y tan contrarias, esos dos vecinos, el dueño de villa Ghimel y el dueño de villa Electra viven en perfecta armonía y pasan muchos ratos el uno en casa del otro discutiendo pacíficamente sistemas y doctrinas. Lo cual extrañará a muchos; no á mí que sé lo poco que suponen las teorías y las ideas cuando se albergan en personas de corazón sano y de sentimientos honrados.
           Yo no sé, lector querido, si hacerme eco de lo que se dice respecto á esta otra casa, última de la hilera de la derecha á que ahora hemos llegado, porque no quisiera escandalizarte, si eres algo escrupuloso, ni quisiera levantar falsos testimonios si no es verdad lo que se asegura. Por otra parte, puesto que hago de cronista debo ser fiel y contar todo lo que sepa.
           En fin, y con toda clase de reservas y de salvedades te contaré que según se dice esta casa que no es fea, aunque sin nada notable en su fachada, toda ella de ladrillo fino, que lleva por titulo “La chulapa” con su jardín tan coquetón y tan bien cuidado en el que hay flores en todo tiempo, pertenece á un rico muchacho andaluz, muy dado al flamenquismo y célebre por sus ocurrencias y por su esplendidez. Se dice también que en esa casa se celebran generalmente de noche durante el verano, francachelas de 8, 10 ó 12 personas siempre números pares y que entonces puede oírse desde la calle mucho rasgueo de guitarra, mucho repiqueteo de castañuelas, mucho cante jondo cantado por voces femeninas, taponazos de Champagne. Y ruido y algazara en confusión como dijo el poeta. Como me lo contaron te lo cuento. Juzga lo que te pareciere.

Continuara....

(Relato extraido de la revista la Ciudad Lineal del 30 Julio de 1903)

sábado, 28 de mayo de 2011

UN POCO DE COLOR.

Cuando pienso en la Ciudad Lineal, casi siempre lo hago en blanco y negro, tan solo hay algunas fotografías coloreadas que nos sirven de referencia para trasladarnos a ese pasado que seguramente fuese mucho más colorido que el actual. Muchos de vosotros me habeís dicho que sería maravilloso poder ver las imágenes de mi libro en color, pues aqui teneis algunas de ellas.
A continuación veremos algunas instantaneas coloreadas, muchas de ellas en tonos ficticios, pero que nos ayudan a ver el mundo con otros ojos.

Una imagen de don Arturo Soria en el salón de Villa Rubín. Espasa Calpe. (pag 18)

 Esta imagen junto a otra que aparece en la obra de Miguel Angel Maure Rubio (La Ciudad Lineal de Arturo Soria) fueron tomadas el mismo día y coloreadas posiblemente por el mismo fotógrafo. Casi con seguridad date de mediados-finales de los años 10.

Vista posterior de Villa Filomena antes de ser Villa Fleta. (pag 333)
Casualmente de Villa Filomena y Villa Fleta aparecen varias imagenes coloreadas, pero como ya he comentado anteriormente los tonos utilizados no eran los reales.

Una imagen de Villa Fleta desde la calle Principal. (pag 342)
En esta imagen de Villa Fleta hay varios detalles destacables. El tejado de la torre era de pizarra, es decir en color negro, y el resto de cubiertas estaban decoradas con tejas verdes y amarillas al igual que la basílica del Pilar de Zaragoza, tierra natal del sr. Fleta.
Otra imagen de la fachada de Villa Fleta. (pag 341)
En esta ocasión si que se han coloreado con los tonos originales, pero siguen faltando los detalles de colores en el tejado.

Vista del jardín de la casa tomado desde uno de sus balcones. (pag 337)
En la imagen superior vemos nitidamente y con todo lujo de detalles parte del  jardin de la casa, incluso al fondo aparece el edificio principal de la finca conocida como el Bosque.

Imagen de la fachada posterior del edificio.(pag 336)
En esta otra instantanea tomada desde la parte más baja de la finca, aparece nuevamente el error de la cubierta. En este caso se ha teñido de un negro grisaceo cuando realmente era rojo y verde.

La vivienda del sr. Conde de la Puebla del Maestre. (pag 277)
Esta imagen de la Atalaya no se puede textar con ninguna otra en color, pero casi con toda seguridad los tejados fueran de pizarra por lo tanto en color gris oscuro.

Fachada de la casa del sr. Perez Stela. (pag 282)
Esta imagen de la casa del sr. Perez Stela se realizó siguiendo fielmente los patrones originarios, por lo tanto podriamos afirmar que asi era realmente.

La Terraza propiedad de don Emilio Garcia Fernández-Trelles. (pag 269)
Esta imagen de la Terraza se aproxima algo a la realidad, aunque hay dudas acerca de los tonos utilizados en los tejados. En cualquier caso es una verdadera maravilla.


Dos imágenes del jardín de Villa Rosa o Villa Homs. (pags 249 254)
Dos excepcionales imágenes del jardín de Villa Homs, aunque son pobles en colorido reflejan claramente la belleza del inmueble.

Un edificio de la pagina 262.
Podemos observar que la mayoria de las imagenes se coloreban con tres o cuatro colores basicos, rojo, blanco, azul y verde. En esta ocasión acertaron practicamente en todos los tonos aunque el edificio que aparece en segundo, plano coloreado en blanco realmente era de ladrillo visto. pag 258.

Una imagen del porche de Villa Tinuca. (pag 171)
Villa Tinuca fue propiedad de Raquel Meller y por este porche de estilo tan sóbrio y español pasearía la genial cupletista en más de una ocasión. Un 10 para su tratamiento artístico.

El jardín de la Tierra de Maria Santísima. (pag 189)
Una imagen de un hotel obrero. (pag 128)
Un edificio sin catalogar.
Esta otra imagen hasta el momento sin catalogar corresponde al Bosque (pag 308)
Aun quedan muchas imagenes por aparecer, lo dejamos para proximas entregas.

jueves, 31 de marzo de 2011

ARTURO SORIA Y LA COMPAÑÍA MADRILEÑA DE URBANIZACIÓN.

Desde que yo conocí a la Compañía Madrileña de Urbanización, hace al menos ya seis años, siempre soñé con algo como así, mostrar sus fondos al gran público en una sala de exposiciones. 
Hoy esto es una realidad que ha sido llevada a cabo bajo la iniciativa del concejal del distrito de Ciudad Lineal don Manuel Troitiño, y la inestimable colaboración de la C.M.U. la cual preside don Luis Gómez Múgica. La muestra estará abierta al público durante casi dos meses, del 28 de Marzo al 18 de Mayo, en el Centro Cultural San Juan Bautista, para lo cual su comisario, Jesús Cámara ha reunido decenas de objetos, imágenes e ilustraciones únicas que han sido cedidas por diferentes fuentes.
Un paseo por la Ciudad Lineal os invita a descubrir “Arturo Soria y la Compañía Madrileña de Urbanización.”

Proyecto original de construcción de La Ciudad Lineal Madrileña. (Cedido por la CMU)

Los objetos expuestos son valiosísimos y únicos, en ella podemos incluso encontrar las escrituras de constitución de sociedad  fechadas en Marzo de 1894. En la primera sala están expuestas además cuatro gigantescas láminas de diferentes proyectos de Ciudad Lineal realizadas con plumilla y coloreadas que datan de los años 10 y una quinta lámina de la sección de la calle para La Ciudad Lineal madrileña.

Una imagen de la primera de las salas.

En este mismo recinto hay también dos inmensos planos originales de la Compañía, uno de ellos incompleto, en el que se muestran los diferentes terrenos ya adjudicados a sus propietarios y la fisonomía de la floreciente Ciudad Lineal.
Junto a estos una vitrina recoge diferentes publicaciones de la época, entre las que destacan algunas de las guías editadas por la propia compañía 1928-1929,1930-1931 así como postales y fotografías originales. Además en esa misma vitrina podemos contemplar un pantógrafo utilizado para realizar copias de planos a diferentes escalas en su caja original. Memorias y carillas de ahorro de la empresa completan la vitrina.
El resto de la sala esta ocupado por un mural realizado con todas las paginas de la guia de la C.M.U. perteneciente a al año 1911.

Una de las vitrinas que podremos contemplar en la exposición.

Antes de llegar hasta la siguiente sala encontramos una placa con las paradas del tranvía, que muy seguramente estuviera en uno de los coches de la Compañía.
En la segunda sala se exponen diferentes tipos de acciones, obligaciones y pagarés utilizados por la empresa todo ello presidido por una antiquísima máquina contable propiedad también de la C.M.U. El resto de la sala esta lleno de antiguas fotografías todas ellas incluidas en mi obra “Un paseo por la Ciudad Lineal” las cuales fueron cedidas por las mismas fuentes. El hotel Rubín, Ossa o la Quinta de Chamartín comparte espacio con diferentes instantáneas del teatro-casino junto a los que se exponen folletos de mano, cartas de menú e invitaciones diversas, verdaderas joyas hasta el momento nunca vistas.

Un aspecto de la segunda sala.

En la tercera sala se exponen algunas imágenes extraídas de la revista “La Ciudad Lineal” principal órgano de difusión de la Compañía y que durante una treintena de años informó a los propietarios y accionistas de detalles de la empresa.
En otra vitrina se exponen en esta ocasión antiguas obras editadas por la imprenta de la Compañía, entre las que encontramos alguna de Felipe Trigo, escritor español que vivió y murió tristemente a causa de suicidio en una finca de la propia barriada.

Otra de las vitrinas de la exposición.

 Junto a la salida se han instalado varias imágenes y detalles de la antigua plaza de toros y campo de deportes de la Ciudad Lineal.

 Es una exposición que merece ser vista, en ella se encuentran los cimientos de nuestra ciudad, la útopica y ya casi desaparecida ciudad del porvenir, La Ciudad Lineal.

martes, 11 de enero de 2011

VILLA ROSARIO (Anexo de la pag. 134)


En cuatro lotes de terreno de la manzana 93 construyó la Compañía Madrileña de Urbanización, un espléndido edificio para el empresario madrileño D. Celedonio de la Torre, que pasaría a la historia de nuestra  ciudad por ser quizás uno de los pocos edificios que se conservan en la actualidad. La construcción que se realizó hacia 1903 muy posiblemente fue diseñada por don Ricardo Marcos Bausa ya que tiene ciertos detalles que el arquitecto repetía en sus edificios de los que destaca principalmente sus esgrafiados florales sobre puertas y ventanas, con los que se dotaron a decenas de edificios ya desaparecidos de la urbanización entre ellos Villa Sol (pag.170), Villa Marichu (pag. 153), Villa Rosita (Pag.130), y como olvidar el teatro y edificios anexos en los cuales destacaban principalmente estos detalles llegados desde el art nouvea.
Villa Rosario era una construcción sencilla, levantada sobre un solar de 1600 metros cuadrados entre las calles de Arturo Soria 420 (antiguo) y Fernández Caro.

Localización exacta de la finca sobre un plano de los años 50.

La casa realmente no era muy grande, contaba con cuatro dormitorios, un baño, salón, comedor, cocina, despensa, sótano para carbonera y una azotea. Además había varios edificios más en la parcela, como la casa para el servicio y un pequeño garaje.

Alzado y plantas de la vivienda.

En la revista la Ciudad Lineal apareció durante largo tiempo un anuncio en el que se mencionaba a  la antigua "Torre Magnética" negocio propiedad de don Celedonio de la Torre, empresa que realizaba reparaciones e instalaciones eléctricas y como vemos en el propio anuncio nos remitía a Villa Rosario, manzana 93.

Publicidad aparecida durante largo tiempo en la revista La Ciudad Lineal.

La casa fue propiedad de don Celedonio hasta su muerte acaecida de imprevisto  el día 29 de Enero de 1933 cuando recibió varios disparos por parte del hermano de su novia, harto de las continuas disputas entre la pareja. A partir de este momento desconocemos quienes fueron sus propietarios pero conservó su nombre hasta el final de su existencia por lo que suponemos sería propiedad de la familia. Indicar además que don Celedonio era un hombre viudo hacía mucho tiempo ya cuando ocurrió el fatal desenlace, por lo que nos hace pensar que Doña Rosario fuera su esposa. Hasta aquí son todo suposiciones.

Recorte de prensa de la época con la noticia del homicidio.

La casa siguió en pie demostrando su perfección durante muchísimo tiempo aunque los signos del paso de los años la iban convirtiendo en un edificio sombrío y triste.  Recuerdo  las tardes de invierno en las que paseaba con mis abuelos por allí, nunca olvidaré su hermoso y tupido jardín que dejaba ver  parte de la casa principal y en su interior y tras sus cristales prensados turbios, una luz de una lámpara anaranjada.  

Una imagen de la vivienda a mediados de los años 80 cuando aún estaba habitada.

Con el paso de los años todas sus vecinas sucumbieron a la especulación, pero Villa Rosario seguía en pie como escapada de otra época, en los años 90 aún vivían sus propietarios en ella y por las noches cuando alguna vez pasaba de vuelta de Hortaleza veía su lucecita anaranjada en el comedor y su chimenea humeante.

Una imagen de Enero del 96 cuando aún estaba habitada la casa.

Una tarde de finales de los 90 la casa apareció cerrada a cal y canto, todas las contraventanas estaban echadas, ya no tenía su tenue luz y sus tiestos y plantas del jardín comenzaron a secarse.

Villa Rosario estática e inmortal esperaba su desenlace.

Pasaron los meses y otra tarde vi que una de sus puertas estaba abierta, al día siguiente otra, al siguiente otra más, y poco a poco iba viendo como se rompían sus cristales, se desmembraban sus contraventanas e incluso se arrancaban sus canalones de desagüe. Cambié mi ruta para no verlo pero en algunas ocasiones no podía contenerlo y volvía a pasar por su puerta. Era algo terrible, un edificio con tantísima historia que había llegado hasta nuestros días intacto, se estaba degradando de una forma galopante.

Puerta de entrada a Villa Rosario en estado de abandono.

Una triste imagen del piso superior.

El tiempo siguió transcurriendo y cada día el abandono era más evidente, ya no quedaba más que el cuerpo del edificio. De buenas a primeras aparecieron junto a su puerta principal dos enormes carteles que anunciaban la venta de pisos en el solar, días después desaparecieron todos los árboles de la parte trasera del edificio fue entonces cuando me armé de valor para conseguir las siguientes imágenes del interior para dejar testimonio de como había llegado la vivienda hasta nuestros días y lo sutilmente que habíamos destruido el patrimonio en menos de dos meses.

Solar que quedó en la parte posterior después de haber arrancado todo el jardín.

Atrás no quedaba más que el garaje y la casa de servicio ya sin tejado, junto a estos una moderna construcción que servía de almacén y casa del jardinero. En medio de toda esa desolación un coche, vestigio de un pasado no tan lejano que había sufrido en sus propias carnes el paso de los vándalos.

Alzado y planta original de la casa de servicio construida sobre uno de los muros medianeros.

El interior del garaje ya sin tejado.

Pequeño porche que había sobre la puerta de la casa de servicio.


Desoladora imagen del edificio. Sus puertas y ventanas habían sido bloqueadas con maderos.

La puerta de servicio que daba acceso a la cocina.

El interior de la casa estaba completamente destrozado, realmente debía hacer mucho tiempo que no se reformaba e incluso se pintaba, estaba todo estático. En la cocina había dos armarios empotrados desprovistos de sus puertas y en la parte posterior una alacena bastante grande con vistas al jardín. En el suelo de esta había una trampilla semiabierta que conducía al sótano, más oscuro y tétrico donde no tuve valor a bajar. A continuación un amplio corredor desde donde arrancaban las escaleras que aún conservaban su barandilla modernista y su pasamanos de madera, subían en forma de medio círculo y tenían  ventanas con vistas al jardín. Sus escalones eran de baldosín rojo de "ariza" y el resto del suelo de la planta baja de imitación de mosaicos. En uno de los rincones del salón se construyó una chimenea de donde se había escapado su fuego llevándose por delante parte de la pared y el techo.

Las escaleras vistas desde el comedor.

Lo que quedaba del comedor donde estuvo la lámpara naranja.

El resto os lo podéis imaginar, yo salí de allí como alma que lleva el diablo jurando no volver a verlo hasta que fuese un solar pero ese momento no terminaba de llegar.
Pasaron los meses y aquello seguía igual o peor, hasta que una mañana me comentaron que los trabajos de demolición habían comenzado. No pude resistirlo y llegué hasta allí, en el jardín había una gran hoguera y en ella se estaban quemando todas las carpinterías del edificio, a los pocos días se habian derribado la vivienda de servicio y el garaje y a la casa se le había desprovisto de sus balconadas. Poco después se cubrió todo con andamios y plásticos. ¿Quizás no la fuesen a derribar? 
Desaparecieron los grandes cartelones de su fachada y se derribó la tapia de cerramiento, reconstruyéndola idéntica conservando la misma verja e incluso la puerta pero suprimiendo el cartel de Villa Rosario. En la parte posterior se construyó un nuevo edificio de viviendas dejando un espacio aproximado de un metro entre ambos edificios, hasta que no finalizaron las obras de construcción no se descubrió la antigua casa, yo sinceramente no pensé en verlo así nunca, ni que el trabajo de reconstrucción hubiera sido tan minucioso y delicado. Por fin llegó el día y aquella Villa Rosario triste y gris lucía un aspecto juvenil y moderno. Pese al estado en el que llegó a su restauración se había realizado un verdadero milagro. Sus paredes lucían su color beige original y todos los adornos florales que casi pasaban desapercibidos recobraron su aspecto rojizo.
La nueva Villa Rosario.

Otro aspecto del edifico recién reconstruido.

Entrada a la vivienda, compárese esta imagen con la tomada años atrás.

Detalles de esgrafiados sobre puertas y moldura superior con adornos vegetales.

A pesar de que ya no tenga el encanto original y su interior sea ahora la sede central de la empresa constructora que lo compró, servirá de testimonio para recordar a la ciudad desaparecida, nuestra querida Ciudad Lineal.

Autor: David Miguel Sánchez Fernández.